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Durante
el año 2005 se ponía en marcha de un programa de control de la
Peste Porcina Clásica en Álava, mediante el cual se iba a
proceder a analizar muestras de jabalíes cazados para estudiar la
posible existencia de la enfermedad en estos suidos salvajes.
El
Servicio de Ganadería de la Diputación Foral de Álava trataba
de esta forma de valorar el papel desarrollado por el jabalí como
reservorio de la enfermedad en el medio ambiente y su importancia,
por tanto, como vehículo de transmisión al ganado doméstico.
A
través de A.C.C.A., con la colaboración de varias cuadrillas de
caza mayor, se llevó a cabo la recogida de muestras en distintos
puntos del territorio, ampliándose los análisis a otras
enfermedades de importancia decisiva tanto por su posible
influencia en la propia población de jabalíes, como por su
incidencia ante posibles contagios a otros ungulados o incluso al
hombre.
Durante
la presente campaña el Servicio de Ganadería de la Diputación
Foral de Álava ha continuado analizando jabalíes, habiéndose
intensificado la recolección de muestras por mediación de
cuadrillas de jabalí que cazan en distintos puntos del
territorio.
Fruto
de los análisis llevados a cabo, tanto durante la campaña pasada
como durante la presente temporada, los datos han revelado un
total de 6 positibos a Brucelosis y 27 positivos a Enfermedad de
Aujesky. A juzgar por los casos detectados, seguramente no nos
encontramos ante un hecho aislado, sino que –como ocurre en
otros países europeos donde se ha estudiado esto- el jabalí es
un importante reservorio de la enfermedad brucelósica. En Europa
se cita al jabalí y a la liebre europea como los principales
responsables del mantenimiento de la bacteria Brucella suis en el
medio ambiente.
Ante
estas nuevas evidencias de ejemplares portadores de patologías de
etiología diversa, transmisibles al ganado doméstico e incluso
algunas de ellas –como es el caso de la Brucelosis- al hombre,
hemos de insistir en dos aspectos fundamentales: por un lado en la
necesidad de impulsar programas específicos de seguimiento del
estado sanitario de la fauna silvestre y, por otro lado, en la
importancia de una correcta manipulación higiénico-sanitaria de
los animales cazados.
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